November 2010
“En los mosaicos de la terraza escucho como arrastra los pies. Yo me dejo estar. Pienso, no, no pienso, mejor dicho, recibo de mi adentro una nostalgia dulce, un sufrimiento más dulce que una incertidumbre de amor. Y recuerdo a la mujer que me ha dado un beso de propina.
Estoy colmado de imprecisos deseos , de una vaguedad que es como neblina, y, adentrándose en todo mi ser, lo toma casi aéreo, impersonal y alado. Por momentos el recuerdo de una fragancia, de la balcnura de un pecho, me atraviesa unánime y sé que si me encontrara otra vez junto a ella desfallecería de amor; pienso que no me importaría pensar que ha sido poseída por muchos hombresy que si me encontrara otra vez junto a ella, en esa misma sala azul, yo me arrodillaría en la alfombra y pndría la cabeza sobre su regazo, y por el júbilo de poseerla y amarla haría las cosas más ignominosas y las cosas más dulces.
Y a medida que se destrenza mi deseo, reconstruyo los vestidos con que la cortesana se embellecerá, los sombreros armoniosos con que se cubrirá para ser más seductora, y la imagino junto a su lecho, en una semi-desnudez más terrible que el desnudo.” —
Estoy colmado de imprecisos deseos , de una vaguedad que es como neblina, y, adentrándose en todo mi ser, lo toma casi aéreo, impersonal y alado. Por momentos el recuerdo de una fragancia, de la balcnura de un pecho, me atraviesa unánime y sé que si me encontrara otra vez junto a ella desfallecería de amor; pienso que no me importaría pensar que ha sido poseída por muchos hombresy que si me encontrara otra vez junto a ella, en esa misma sala azul, yo me arrodillaría en la alfombra y pndría la cabeza sobre su regazo, y por el júbilo de poseerla y amarla haría las cosas más ignominosas y las cosas más dulces.
Y a medida que se destrenza mi deseo, reconstruyo los vestidos con que la cortesana se embellecerá, los sombreros armoniosos con que se cubrirá para ser más seductora, y la imagino junto a su lecho, en una semi-desnudez más terrible que el desnudo.” —